<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159</id><updated>2012-02-16T01:53:09.863-08:00</updated><category term='Decisiones'/><category term='Novelas'/><category term='libros'/><category term='Libros y Literatura'/><category term='Narrativa española'/><category term='Vida'/><category term='Ciencia Ficción'/><category term='Escritos propios'/><category term='Sentimientos'/><category term='Félix J. Palma'/><category term='Lecturas'/><category term='Blog'/><category term='blogs'/><category term='Ismael Cruceta'/><title type='text'>¿Y qué más, Nolofinue?</title><subtitle type='html'>El blog de Judit Rodríguez C.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-1418587358438365003</id><published>2010-04-16T13:56:00.000-07:00</published><updated>2010-04-16T13:56:19.296-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 10. Escena rápida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te paras y respiras hondo, fuerte, entrecortadamente. Te siguen, lo sabes, lo sientes. El sudor frío te empapa cuerpo y cara. Una, dos, tres gotas hasta el cuello. Veinte. Estás temblando: la noche te abriga. No sabes qué hacer. Derecha, izquierda. Seguir de frente hasta el parque. Sí, rápido. La neblina te impide ver más allá, te moja. Ni una sola estrella, no las verías. Corres. Ya no sientes presión en el estómago. Corres. Dolor en el costado. Un ladrido y otro. De dónde viene, de dónde. Y otro más. Paras, dolor en el costado. Miras en derredor y sigues sin ver. Pero tienes que ver. Te siguen, lo sabes, por dónde. Intentas escuchar sus patas golpear el asfalto: el silencio es desgarrador. Respiras hondo, fuerte, entrecortadamente y echas a correr otra vez, rápido muy rápido. Pero no puedes continuar porque están frente a ti: el perro y el niño, el niño de negro. Sus ojos mudos sin color, tú los ves, eso sí. Y piensas en él, en lo que fue, en las mañanas, en el pan bajo el brazo. Su madre en el balcón, cigarro entre los dedos, ceniza en la otra mano. Los ves, los ojos mudos sin color. Te giras y huyes, ellos tras de ti. El perro y el niño, el niño de negro. Vuelas sin alas evitando la oscuridad bajo tus pies: una, dos, tres zancadas. Veinte. Y tropiezas y caes y sangras. Y lloras. Tus rodillas. Tus manos se manchan de agua, sangre y sudor. No puedes parar, no debes. Te siguen. Arriba. Corres. Derecha o izquierda, ya no importa. En tu fuga acelerada ignoras los bultos que te rodean. Grandes o pequeños, oscuros. Y árboles altos, altísimos; ramas desiertas, laberínticas. Pasan segundos eternos. No oyes más que tu respiración violenta, ya no hay ladridos. Pero sigues corriendo hasta que tu cuerpo dice ya. Ya. Bum, bum, bum: el corazón. Bum, bum, bum: martillea. Bum, bum, bum: amenaza. No puedes parar, no debes. Te siguen, lo sabes. Y entonces ves: cajas, muchas cajas, millares. Grandes y oscuras. Dentro, te quieres esconder y vas a correr hacia ellas. Pero es tarde. La oscuridad ya no es oscura sino negra, no hay nada que ver, no hay destino ni escondite. Y sabes, te tienen, el perro y el niño, el niño de negro. Lloras temiéndole a él, pensando en lo que fue, en las mañanas, en sus ojos mudos sin color… Y escuchas música entre el silencio. Una, dos, tres notas. Veinte. Piano dulce, derecha. Una, dos, tres y se añade el violín, izquierda. Empieza el duelo, fuerte, alto, agresivo. Chocan notas en la negrura, música grotesca, dolorosa. Piano, violín, los dos a la vez, rápidos, muy rápidos. Y alto, altísimo. Tú eres la diana, punto de encuentro, y no puedes, no sabes huir. Chillas de horror pero no emites sonido alguno. Y sabes: te tienen, los ojos mudos sin color. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-1418587358438365003?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/1418587358438365003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=1418587358438365003' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1418587358438365003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1418587358438365003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2010/04/escritos-propios-10-escena-rapida.html' title='Escritos propios: 10. Escena rápida'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-3567389700918502075</id><published>2010-03-26T13:40:00.000-07:00</published><updated>2010-03-26T13:41:55.848-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 9. Escena</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: white; color: #999999; font-size: small;"&gt;[Continuación del ejercicio 8]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Avanzamos sin prisa por el pasillo central, nuestros pasos amortiguados por la raída alfombra verde. Yo voy delante, impaciente, preocupado, esperanzado. Pero despacio, muy despacio. Los metros que nos separan del hombre están furiosos con nosotros, parecen sumarse a medida que los recorremos. Siento cada vez más el bochorno de la sala en la frente, en las axilas y en las manos. Sin dejar de caminar y mirar al frente intento calmarme, respirar hondo. Clara debería hacer lo mismo. Aún sin verla, sé que lloriquea quedamente a mis espaldas: la escucho moquear.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Ya está bien, Clara —le susurro al aire sin mover apenas los labios—. Vas a fastidiarlo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Y qué quieres que haga? Míralo… es… es él, él. ¿Por qué…?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Ya lo hemos hablado antes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Pero ¿cómo puedes…? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¡Basta! —me giro— No lo hagas más difícil, por favor. Sólo hemos venido por un motivo. Lo demás no importa, no debe importar, nada, ¿de acuerdo? —No me responde, así que la tomo de la mano e insisto:— ¿De acuerdo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Sí… —dice su sonrisa triste.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando me vuelvo, él sigue mirándonos severamente desde la butaca. Su postura no ha cambiado un ápice, tan serio, ni siquiera parece pestañear. Macabro muñeco que aún estando en el escenario no actúa. Nunca supo. La aversión que destila hacia nosotros es verdadera y me derrota. Me cuesta caminar y seguir retándole con la mirada. Después de una eternidad nos paramos frente a su improvisado altar. Desde aquí, a un nivel más bajo, puedo verlo, podemos vernos con total claridad. Ya no hay duda. Un escalofrío recorre mi cuerpo. De dolor, de alegría, de miedo, de compasión, de nostalgia, de rencor. La mano de Clara aprieta la mía cada vez con más fuerza. O quizá sea yo quien aprieta la suya. En cualquier caso da igual, porque no lo siento. Ahora sólo soy capaz de recordar ese día, el último, el timbre de la puerta. Pero el eco de su voz interrumpe mis pensamientos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Llegáis tarde. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Lle… llegáis tarde? —le escupo tras unos instantes de vacilación— ¿Es eso lo primero que nos dices después de todo? ¿Llegáis tarde?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Sí, porque llegáis tarde. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—¿Qué… qué es lo que quieres, Diego? ¿A qué… a qué viene citarnos ahora? ¿Y por qué en este lugar? ¿Qué se te ha perdido aquí?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;—Haces demasiadas preguntas, papá. Además, nada de esto va contigo, en realidad. —Y dirigiéndose a Clara:— Es con ella con quien quiero hablar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-3567389700918502075?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/3567389700918502075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=3567389700918502075' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/3567389700918502075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/3567389700918502075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2010/03/escritos-propios-9-escena.html' title='Escritos propios: 9. Escena'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-8639700813692419064</id><published>2010-02-28T04:40:00.001-08:00</published><updated>2010-02-28T04:40:41.359-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 8. Descripción de espacio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una enorme puerta de roble de dos hojas, ahora viejas y destartaladas, brinda entrada a la estancia, un hemiciclo perfecto de techo invisible, lejano hasta el infinito. Cuatro lámparas de luz ambarina separadas entre sí por el mismo trecho ofrecen descanso a una oscuridad que sin ellas seria total. El pasillo central discurre en ligero descenso hasta el punto opuesto de la sala. A ambos lados, otros dos hacen el mismo camino, paralelos a él. La tríada distribuye en perfecto orden los centenares de butacas tapizadas en escarlata renegrida. Sus brazos de madera oscura y carcomida aun dejan entrever ribetes floreados en ocre, la misma ornamentación de la balaustrada de los palcos en los pisos superiores, así como de los asientos que esconden detrás, aunque éstos más anchos y cómodos. El tejido esmeralda y acorchado del suelo ha perdido ya todo su valor; todo él recubierto de varias capas de polvo y escombros, anulando la majestuosidad del aterciopelado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí abajo, donde confluyen los pasillos y a donde están dirigidas todas las butacas, un muro relativamente bajo diferencia el espacio rectangular propio de la orquesta que debía acompañar a las representaciones, dándoles ritmo y sensación. Está al menos un metro por debajo del nivel de las primeras filas de asientos, y su pared más lejana representa la recta de la forma semicircular de la sala. Pero hay más: justo enfrente, mucho más alto y fuera ya de la silueta, se alza el gran escenario, enorme, enmarcado por un pesado telón granate y polvoriento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo respira un silencio veterano e inquietante, un silencio que no conoce más ruido que el crujir del lejano techo en días de ventisca o lluvia, o el correteo de los roedores bajo las alfombras y tablas de madera. Sin aberturas aparentes al exterior, el aire aprisionado es de tal calidez que sofoca y oprime. Un lugar olvidado, sobado por el tiempo, sin tregua. Un punto desaparecido de la realidad. Un espacio fallecido y olvidado por los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, aún no es el fin. En medio del escenario, tras la concha del apuntador, hay una butaca arrancada de no se sabe dónde. Y desde allí, sentado cómodamente, en el corazón de éste su hogar, la mirada juiciosa de él se clava en nosotros, culpándonos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-8639700813692419064?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/8639700813692419064/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=8639700813692419064' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/8639700813692419064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/8639700813692419064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2010/02/escritos-propios-8-descripcion-de.html' title='Escritos propios: 8. Descripción de espacio'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-522451574038157096</id><published>2010-02-20T10:01:00.000-08:00</published><updated>2010-02-27T13:03:10.384-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sentimientos'/><title type='text'>Escritos propios: 7. Flashback, elipsis y digresión reflexiva</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al entrar en el vagón de tren poco concurrido y cálidamente iluminado no tarda en desprenderse de su jersey y sentarse frente a mí. Ligero traqueteo evidenciado en el balancear de los cuerpos, en los sonidos amortiguados: una pequeña molestia que deja de serlo por su afán cotidiano. Sus ojos recorren la acogedora estancia y sus ocupantes. Los míos lo miran a él. Es un hombre alto y joven y de piel clara, con barba de dos días; lleva el pelo castaño muy corto, rapado, tanto que de lejos no se le distinguiría, una calvicie que aun sumándole años lo hace atractivo. Sus ojos grandes y claros, rodeados ya de ligeras arrugas, concentran la belleza del rostro. Y yo me concentro en ellos mientras se tornan hacia mí y nos miramos y no retiramos la mirada. Sonríe y yo también, tímida, discretamente. Nadamos en la profundidad del otro dos, tres segundos. Ahora sí, turbada desvío la cabeza. El gesto me hace reparar en su equipaje, en esa mochila marrón que no soy capaz de olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día encontré por fin lo que andaba buscando. Llevaba mucho tiempo organizándolo todo, incluidos los más mínimos detalles. Quería que recordase su vigésimo sexto cumpleaños como el más espléndido, el más feliz. Sus amigos, los nuestros, él y yo. Los dos y los demás, pero sobre todo nosotros, juntos como nunca. Y había dado con el mejor regalo: la mochila de piel, sí, la misma que ahora tengo frente a mí. Aquella fiesta y aquel paquete, aquella cara al abrirlo y su reacción repentina; desde entonces, desde todo aquello… ah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lee y yo miro cómo el sol se esconde tras las montañas lentamente. El tren cruza el río por un viejo puente de hormigón pero no nos damos cuenta porque seguimos haciendo ver que hacemos algo que no hacemos. Interpretamos papeles de gente común, de gente que lee de verdad, que mira con interés el paisaje; sin embargo somos conscientes de la atención que nos robamos, de las miradas que alternamos, del reclinar de nuestras espaldas, haciendo que sólo unos milímetros separen nuestras rodillas. Siento su atracción, la misma que la mía; noto su voluntad, el sudor en las palmas de sus manos, la sed de su garganta. Y también un aleteo ascender dentro de mí, el cosquilleo creciente al que induce su cercanía. Siento arder mis mejillas y tiemblo de calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera reclinarme más y mirarle, buscar un mar en calma entre la tormenta, notar la frescura del agua y la calidez tibia de su cuerpo. Alargar mis piernas y rozar las suyas, tranquilizar sus dedos bailarines, nerviosos sobre el pantalón. Pero mis pensamientos no me dejan saltar: el recuerdo del dolor anula mi voluntad. Mi cuerpo le llama, grita, sufre en silencio, encarcelado. ¿Qué hice mal? ¿Por qué no le gustó? Sus palabras me hirieron sin motivo, las risas ofendieron mi trabajo y él, él… la fiesta, todos allí… yo le quería.  Te quería. ¿Por qué? Ya nada tiene sentido, todo está oscuro. El deseo impaciente se reduce a una mera esperanza, vana, ilusa, infantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le escucho remover en la mochila y se levantarse para volver a ponerse el jersey. Cuando se sienta, yo divago en nada con la mirada perdida en el cielo ya oscuro, lo que no me impide sentir, esta vez sí, el roce de la tela primero y la clara unión de nuestras rodillas después. Instintivamente me giro hacia él con sorpresa en el rostro: sus ojos clavados en los míos. Ya no hay timidez en ellos, sólo valor. La mirada se eterniza a lo largo de segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escucho el aviso, ni siento cómo el tren ralentiza. Él sí, o no, pero se pone en pie y, sin dejar de mirarme, me ofrece el libro con un hasta pronto. Después, sus pasos suenan unos instantes a mi espalda hasta desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-522451574038157096?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/522451574038157096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=522451574038157096' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/522451574038157096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/522451574038157096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2010/02/escritos-propios-7-flashback-elipsis-y.html' title='Escritos propios: 7. Flashback, elipsis y digresión reflexiva'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-3301846602918015283</id><published>2010-01-22T15:05:00.000-08:00</published><updated>2010-01-22T15:09:22.802-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 6. Monólogo interior</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Oh, oh, ahí viene otra vez. Pon buena cara y sonríe, eso es. Ahá. ¿Por qué siempre se dirige a mí? Asiente. Bien. Qué bueno, a este tío le salen pelos de la nariz. ¿Esos pelos crecen? No, qué horror. Tendría que cortárselos. O quizá si los cortas sí crecen... Joder, cómo habla. Debe creer que me interesa, claro, ¿por qué? Dile que sí, dile que claro. ¿Acaso no lo ve? No. Sí, es evidente, pero no le importa. Oh, por favor, ¡qué rapidez! Calla, hombre, calla. ¿Han descubierto una nueva constelación? Ah. ¿Qué diablos es una constelación? Algo de las estrellas, de los planetas, sí, bueno, algo de eso. No digas nada. Cara sorprendida, perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reíd, reíd, capullos, que ya os tocará. Hipócritas de mierda. Jiji-jaja en la oficina y luego hacéis porras a mi costa. Ah, pero juro que esta os la devuelvo, vaya que sí. ¿Pero qué me estás contando? Sonríe. Apolo. ¿De qué me suena el nombre? ¿No se llamaba así uno de los protagonistas de la serie esa que ve Arturo? Asiente. El del comandante no, ése tenía nombre de presidente. Sí, Obama. No, Abama. Sí… bueno, no sé. Tendré que bajarla, tenía buena pinta, aunque era tan oscura… ¿Por qué está todo oscuro? Qué ratas, por cuatro duros que se ahorran apagándolas. Joder, y ya podría salir el sol, tanta lluvia tanta lluvia. Así poco importa que levanten las persianas. Qué sucias. Si pusieran cortinas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uy. Silencio. Gírate, vuélvete. Ay, mierda, que me mira y no habla. Eh… asiente. No, no, sonríe. No, no. Dile, cambia de tema. Joder, ¿por qué te cuesta tanto seguirle la conversación? Ah, está mirando por la venta. Bien, aprovecha, dile. El tiempo, sí. No… esa mirada perdida. Ay que lo sabe. Sí, se ha dado cuenta. Bah, desde el principio que lo sabe. ¿Por qué siempre se dirige a mí?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;—Qué ganas de que empiece a hacer calorcito, ¿eh?&lt;br /&gt;  —No, me gusta el frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonríes, bien, bien. No, ¿otra vez? ¿Del clima? Buf. Asiente. ¿Entonces no se ha dado cuenta? Joder, joder. ¿Cómo le digo? ¡Pero cállate! No, pobre. Sí, lo sabe, es evidente, pero no le importa. Claro, le debe dar igual. ¿Quiere aparentar? No, quiere hablar, pobre. ¡Pero cállate! Ah, ah, ¿cómo le digo? No, déjalo, déjalo. Buf. Me quedan unos minutos. ¿Tendrá para mucho? Claro, sí, siempre. Adiós al café del bar. Arg, pagar 40 céntimos por esa birria… Qué remedio. No, paso de…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, qué cosquilleo. Ah, bendita melodía.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;—Discúlpame, Luís… ¿Sí?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-3301846602918015283?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/3301846602918015283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=3301846602918015283' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/3301846602918015283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/3301846602918015283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2010/01/escritos-propios-6-monologo-interior.html' title='Escritos propios: 6. Monólogo interior'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-5312370877155615196</id><published>2010-01-01T07:41:00.001-08:00</published><updated>2010-01-01T07:42:02.753-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 5. Estilos directo, indirecto e indirecto libre</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Andaba pisando enérgicamente entre las sombras grises y frescas del paseo. Manos en puño en los bolsillos del abrigo. Luz ambarina filtrándose entre los árboles. Chispas de arena y piedrecillas brotando de sus pies acelerados, rápidos sin necesidad, fortalecidos violentamente. A su paso, nubes cobrizas de polvo. En derredor, siluetas de tierra emborronadas por el velo acuoso de sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esta noche viene tu hermano”, le había dicho su madre, apoyada con una mano en el marco de su puerta mientras con la otra sostenía la escoba. Y él, sin levantar los ojos del papel, había afirmado con la cabeza y seguido con lo suyo. Pese al eje equívoco de la escalera, el plano le estaba quedando realmente bien. Si consiguiera añadir la instalación eléctrica para mañana… “¿Es que no me has escuchado?”, insistió ella con voz dura. El sí que obtuvo por respuesta debería haberle bastado. “Pues haz el favor de mirarme”. Con calma, Mario dejó el lápiz sobre la mesa pensando lo muy pesada que podía ser su madre, giró la silla para tenerla de frente y se dirigió a ella: “¿Qué es lo que quieres?” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho hijo querido, mucho hermano lejano, mucho vete a por algo para la cena, pero ¿quién pensaba en él, eh? ¿Es que a nadie le importaba lo que tuviera que hacer? ¿No se daban cuenta de que su trabajo era importante, de que debía hacerlo bien para triunfar y para ello necesitaba tiempo? No, qué más daba, si siempre era lo mismo. Mario estaba para obedecer y callar; obedecer, callar y mirar a los ojos mientras le hablan, al menos mientras estuviese en su casa. Porque ¿no era eso lo que siempre le decían?: “Harás lo que yo te diga mientras estés bajo mi techo”. Por supuesto, jefe, lo que tú digas. Y no, tranquilo, que no rechistará. Sólo se permitirá el lujo de dar un portazo al salir. Total, para cuando vuelva, cambiar las sábanas por unas limpias será más importante que su mal humor y se habrán olvidado del desaire. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario tardó en darse cuenta, pero se estaba bien en el parque. La temperatura acompañaba y el canto de los pájaros lo relajaban. Decidió no ir a comprar lo que le habían pedido y quedarse allí, sentado en uno de los bancos situados junto a la fuente. “Ya cenarán las sobras del domingo”, se dijo con rabia. Una vez se hubo acomodado sobre la madera fría y envuelto con el sonido del agua al caer, cerró los ojos dispuesto a calmar sus ánimos, a dejar la mente en blanco y disfrutar de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el sentimiento de culpa no lo dejó. Su madre lo sabía, vamos que si lo sabía. “Por eso me manda, porque sabe que quiera o no acabaré haciéndolo”. Y eso era algo que lo sacaba de quicio y lo enfadaba aún más, ¡maldita sea! Por eso, mientras pagaba la compra, no dejaba de reprocharse para sí: “Eres un estúpido, Mario, eres un estúpido”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-5312370877155615196?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/5312370877155615196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=5312370877155615196' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/5312370877155615196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/5312370877155615196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2010/01/escritos-propios-5-estilos-directo.html' title='Escritos propios: 5. Estilos directo, indirecto e indirecto libre'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-1059662949743557990</id><published>2009-12-13T07:47:00.000-08:00</published><updated>2009-12-13T07:48:32.460-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 4. Focalización interna múltiple</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Primer punto de vista&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las once y dos minutos de la noche y el autobús aún no había llegado. Martín estaba cansado. Estaba en la parada desde hacía tan sólo unos instantes, es verdad, pero después de tantas horas trabajando la paciencia acababa por terminársele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó en el asiento. Sí, en ése incómodo e inclinado, que más que ofrecerle descanso le obligaba a situar los pies bien firmes en el suelo para no resbalar. ¡Cómo lo odiaba! Por eso estaba concentrado en maldecir el radiador de su coche, ahora estropeado, cuando reparó en que frente a él, en la parada del otro lado de la carretera, había aparecido alguien. Al principio le costó descubrir la silueta: la niebla era más bien densa y el alumbrado ayudaba poco. Pero sin desviar la mirada y con la simpatía de los focos de los pocos coches que pasaban, pudo al final apreciar que se trataba de una mujer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Una mujer en el polígono industrial a ésas horas? Él llevaba ya un par de semanas cogiendo el autobús para volver a casa y nunca se había encontrado a ninguna mujer en su misma situación: a todas las que trabajaban de tarde las venían a buscar. Que ella estuviera allí no era normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Natalia nunca hubiese hecho lo que esa chica, salir del trabajo a las tantas y esperar en la parada, sola y muerta de frío. Vamos, ni loca. Para eso estaba él, ¿pues tener chofer particular no era acaso una de las ventajas de tener novio? Claro que sí. Una llamada y listo. Y más le valía no hacerla esperar demasiado. ¡Ay, Natalia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto tiempo llevaba sin verla? Desde el día 3. ¿Tanto ya? Uf. La echaba de menos. El desayuno juntos, las llamadas por teléfono, los fines de semana en el sofá. Abrazarla, sobre todo eso. Y mientras, acariciarle ese pelo suyo enmarañado, siempre suelto. Exacto, como el de esa chica. ¿Por qué lo miraba de esa manera? Claro, con esas pintas que llevaba no podía ser de otra manera. Natalia siempre le decía que se duchara en el trabajo antes de salir, pero a él nunca llegó a hacerlo. Ahora ya poco importaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún ensimismado como estaba, escuchó llegar el autobús. Vaya, era el que iba en dirección contraria. Las once y veintitrés, ¿cómo era posible? Alcanzó a ver subir a la chica y sentarse, y ya cuando el vehiculo empezada a moverse ella se giró y lo miró, pero a Martín no le dio tiempo a dibujar una sonrisa: ella ya había apartado la mirada.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Segundo punto de vista&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cinco minutos que separaban la parada del autobús de la fábrica se le hicieron interminables. Era la primera vez que no podían ir a buscarla después del trabajo y por eso Julia se había duchado y vestido todo lo rápido que pudo con tal de no perder el autobús. No quería arriesgarse a tener que esperar al siguiente, si es que lo había.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando llegó, envuelta de un sudor frío pese a la humedad y la ventisca, el temor de sentirse sola y vulnerable se había apoderado de sus pensamientos. Nunca se había fijado en que a esas horas la zona estaba quedaba desierta y silenciosa; a las tres del mediodía, cuando empezaba su turno, aquello era un hervidero de trabajadores y camiones que no dejaban de transportar material de un lugar a otro. Ojala no tardase en llegar el autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la niebla que se había levantado, la necesidad de precaver y evitar posibles sustos la instó a fijarse más detenidamente en derredor suyo. Todo estaba bastante oscuro: la única farola que lograba apreciar debía estar por lo menos a un centenar de metros. ¿Por qué se empeñaba el alcalde en poner tantas flores en las rotondas y no en alumbrar las zonas que lo necesitan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero por absurdo que pareciera, algo la deslumbró. Tardó unos segundos en dar con el origen: las bandas reflectantes de lo que debían ser unos pantalones de trabajo. En efecto, al forzar la vista, no sin hacer una mueca extraña, distinguió en la parada del otro lado a un hombre. Al principio, el hecho de que éste llevara uniforme la tranquilizó porque eso significaba que, como ella, trabajaba en alguna de las fábricas y que seguramente lo único que quería era llegar a casa. Sin embargo, parecía que el hombre no dejaba de mirarla. ¿Es que acaso se conocían? ¿Podía él reconocerla aún en la oscuridad y la distancia? Ella desde luego no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ah! Por fin escuchó y vio acercarse el autobús. La sensación de alivio la invadió. Así como hubo parado y abierto las puertas, Julia subió, saludó al conductor con una sonrisa no correspondida y fue a sentarse junto a la ventana. En un acto reflejo miró por ella y, con la ayuda de los focos del autobús, pudo entonces ver que el hombre de la otra parada era un total desconocido, así que se giró y no le prestó más atención. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-1059662949743557990?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/1059662949743557990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=1059662949743557990' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1059662949743557990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1059662949743557990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/12/escritos-propios-4-focalizacion-interna.html' title='Escritos propios: 4. Focalización interna múltiple'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-8671691229585437255</id><published>2009-11-30T03:21:00.000-08:00</published><updated>2009-11-30T03:26:49.974-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libros y Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='blogs'/><title type='text'>Sorteo y Concurso en Libros y Literatura.es ¿Quieres participar?</title><content type='html'>&lt;h2 style="text-align: justify;" mce_style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿Quieres ganar un lote de libros?&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt; &lt;p style="text-align: justify;" mce_style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Otro año más vuelve a ser Navidad, pero para el equipo de Libros y Literatura van a ser unas navidades muy especiales: son las primeras que vivimos como blog y estamos muy ilusionados.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: center;" mce_style="text-align: center;"&gt;&lt;a title="Lote de libros cedido por Ediciones del Viento" href="http://librosyliteratura.es/imagenes/imagenes/LoteDelViento.jpg" mce_href="http://librosyliteratura.es/imagenes/imagenes/LoteDelViento.jpg"&gt;&lt;img style="width: 289px; height: 299px;" alt="Uno de los dos lotes cedido por Ediciones del Viento" src="http://www.librosyliteratura.es/imagenes/LoteDelViento.jpg" mce_src="imagenes/LoteDelViento.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" mce_style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Queremos compartir nuestra alegría navideña premiando a aquellos que habéis hecho y seguís haciendo posible nuestra existencia: vosotros, nuestros lectores. Es por eso que hemos organizado un &lt;a title="SORTEO" href="http://www.librosyliteratura.es/sorteo2009.html" mce_href="sorteo2009.html"&gt;&lt;b&gt;SORTEO&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; mediante el que podréis ganar un fabuloso lote de libros, compuesto por la colección completa “Viento abierto” de &lt;a href="http://www.edicionesdelviento.com/" mce_href="http://www.edicionesdelviento.com/"&gt;Ediciones del Viento&lt;/a&gt;, formada por 15 títulos y valorada en &lt;b&gt;249€.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;" mce_style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;a title="Sorteo" href="http://www.librosyliteratura.es/sorteo2009.html" mce_href="sorteo2009.html"&gt;Haz clic aquí para ver las bases del SORTEO&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no nos olvidamos de nuestros compañeros de la blogosfera, a quienes también debemos mucho. Ellos tendrán la oportunidad de conseguir o&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;tro &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;lote de libros, compuesto por la colección completa “Viento abierto” de &lt;a href="http://www.edicionesdelviento.com/" mce_href="http://www.edicionesdelviento.com/"&gt;Ediciones del Viento&lt;/a&gt;, formada por 15 títulos y valorada en &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;249€&lt;/span&gt;, &lt;/b&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;a través de su blog. ¿Cómo? Participando en el &lt;a title="CONCURSO" href="http://www.librosyliteratura.es/concurso2009.html" mce_href="concurso2009.html"&gt;&lt;b&gt;CONCURSO&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; de reseñas literarias creado especialmente para ellos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a title="CONCURSO" href="http://www.librosyliteratura.es/concurso2009.html" mce_href="concurso2009.html"&gt;Haz clic aquí para ver las bases del CONCURSO&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;" mce_style="text-align: center;"&gt; &lt;div style="text-align: left;" mce_style="text-align: left;"&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Si queréis conseguir alguno de estos dos fantásticos lotes que amablemente nos ha cedido Ediciones del Viento, d&lt;/span&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ecidid la modalidad que mejor se os adapte y... ¡participad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;a title="Ediciones del Viento" href="http://www.edicionesdelviento.com/" mce_href="http://www.edicionesdelviento.com"&gt;&lt;img alt="Ediciones del Viento" src="http://www.edicionesdelviento.com/img/entrar.gif" mce_src="http://www.edicionesdelviento.com/img/entrar.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt; &lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt; &lt;p style="text-align: justify;" mce_style="text-align: justify;"&gt;&lt;span mce_="" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-8671691229585437255?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/8671691229585437255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=8671691229585437255' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/8671691229585437255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/8671691229585437255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/11/sorteo-y-concurso-en-libros-y.html' title='Sorteo y Concurso en Libros y Literatura.es ¿Quieres participar?'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-2711806742701925234</id><published>2009-11-14T14:09:00.000-08:00</published><updated>2009-11-14T14:10:51.689-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 3. Dos voces narrativas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1ª voz narrativa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pegué ojo en toda la noche. En las seis horas y veintitrés minutos que estuve metido en la cama. Rita durmió plácidamente a mi lado, pero yo no podía sino cambiar de posición continuamente: hacia arriba, hacia abajo, de costado, con almohada, sin ella… Al final, a las siete, una hora antes de que sonara el despertador, me levanté y me fui directo a la cocina a prepararme un buen café con leche, doble y con espuma, como a mí me gustan. En el último momento, sin embargo, un manojo de nervios que no logré ubicar me recomendó una tila en lugar del café que con tanta pena derramé en el fregadero. Quizá pudiera prepararme otro después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la presentación. ¡Ay! Nada más pensar en ella mis manos se pusieron a temblar. Cuando empecé a escribir sabía que este tipo de actos estaban ahí y que, de poder llamarme algún día escritor, tendría que afrontar. Sin embargo, incluso hasta hacía bien poco, nunca me paré a pensar detenidamente en todo lo que llegarían a suponer. Por supuesto, me entusiasmaba saber lo que las presentaciones, firmas y demás apariciones públicas significaban (¡el reconocimiento de mi obra!) pero no lograba superar la vergüenza, los nervios, la idea de un posible error por mi parte o la no aceptación por la suya, su rechazo… ¡tantas cosas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que sobreponerme. Toda esa sarta de pensamientos negativos no iban a ayudarme, y menos en un día como hoy. Así que respiré hondo, fui hasta la salita de estar y me senté en el sofá, dispuesto a tomarme la tila antes de que se enfriara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya estaba en el baño, afeitándome con esmero, cuando escuché, durante apenas unos segundos, el despertador en la habitación contigua. Al poco Rita se me acercó, me dio un beso en la mejilla ya limpia y, sin mediar palabra, se metió en la ducha tan deprisa que llegué a pensar que se había olvidado de nuestra cita y que quizá pensara que llegaba tarde al trabajo. La dejé hacer y no le comenté nada por la sola razón de que, con el ruido del agua al caer, no iba a escucharme y sólo conseguiríamos reñir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, cuando salió y me vio trajeado en la habitación poniéndome la corbata me sonrió, dándome a entender que sabía perfectamente qué día era. Tardó mucho en ponerse su vestido, peinarse y pintarse, pero no me molestó porque, cuando se presentó ante mí, espléndida, supe que ella, con su sola presencia, me daría los ánimos y las fuerzas suficientes para mantenerme sereno. Sabiéndola a mi lado, ni todos los periodistas, escritores, agentes literarios… en fin, nadie que se encontrara en la majestuosa sala de actos del hotel Ritz de Madrid conseguiría menguar mi orgullo y evitar alzarme como ganador del Premio Planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2ª voz narrativa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche tampoco dormí apenas. Álvaro no dejaba de dar vueltas en la cama y mi cuerpo me pedía a gritos que hiciera lo mismo. O mejor, que me levantara y me fuera junto a Carlos, en cuya cama seguro dormiría o, al menos, sí estaría más a gusto. Pero eso era imposible, no esa noche, así que empleé toda mi fuerza de voluntad para semejar que descansaba tranquila, sin que me molestara lo más mínimo el insomnio del escritor que tenía a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tanto empeño puse en quedarme dormida que al final, cuando él se levantó dejándome toda la cama para mí, lo conseguí. Por desgracia, tuve la misma pesadilla que me acompañaba todas las noches de los últimos meses: una gran sala circular, oscura en su totalidad excepto en el centro, iluminado por un foco cegador de luz blanca, y allí, nosotros. Ellos frente a mí, mi marido y su agente, acusándome con sus ojos tristes. Pero había algo inédito: aquella vez nuestro silencio de miradas se veía recompensado por el murmullo lejano de cacharros, el sonido de una cafetera, la puerta de un microondas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertador me dio la oportunidad de deshacerme de aquella sensación de angustia. Contenta por ello, me desperté y lo apagué de inmediato, pero la culpabilidad volvió a invadirme en el momento en que escuché el siseo de la máquina de afeitar. Hoy. Hoy tenía que decidirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui al baño, le di un beso rápido para que no notara el pesar en mi rostro y me metí en la ducha. ¿A quién pretendía engañar? La decisión ya estaba tomada. Entonces, ¿por qué me costaba tanto asumirlo? ¿Acaso no era lo que llevaba deseando desde hacía mucho? Por supuesto. Sonreí. Ahora sólo quedaba apoyar a Álvaro en su gran día y mantener la compostura hasta la noche, momento en que derrumbaría los muros de hipocresía que estaba construyendo en torno a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdí la noción del tiempo arreglándome, pero no me preocupó: sabía que en caso de hacerse tarde él me lo haría saber. Puse todo mi empeño en que las medias quedasen bien rectas, en que el moño saliera firme pero con tirabuzones delicados, y en que la pintura, discreta y eficaz, realzara mi rostro. Cuando acabé y me miré bien en el espejo me sentí triste porque sabía que así ataviada y tan elegante gustaría a Álvaro. Se pondría contento y eso haría sentirme mal, sobretodo sabiendo que si me había puesto así era, en el fondo, no para agradarle a él, si no a Carlos, que se sentaría junto a mí en la sala de actos del Ritz, frente a nuestro amigo y esposo.   &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-2711806742701925234?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/2711806742701925234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=2711806742701925234' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/2711806742701925234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/2711806742701925234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/11/escritos-propios-3-dos-voces-narrativas.html' title='Escritos propios: 3. Dos voces narrativas'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-6659171773436919311</id><published>2009-11-01T05:56:00.000-08:00</published><updated>2009-11-01T05:58:37.362-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><title type='text'>Escritos propios: 2. Escenas, resúmenes y pivotes</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El sol acababa de revelar sus primeros rayos y la parte norte del pueblo, la más alta,  brillaba lanzando destellos de oro. La hierba de los pastos, aún mojada por la humedad de la noche, se mecía con la ayuda del viento en pos del reconfortante aliento solar.  Mientras las gentes se despertaban al canturreo de los gallos, los comerciantes, con unas ojeras dignas de mención, se apresuraban a montar sus tenderetes en la parte trasera de los carros que habían de llevarlos, día sí día también, a los diferentes pueblos que formaban el amplio territorio de Nesme. Todo parecía apuntar a una jornada como cualquier otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún gorda como estaba, aquella mañana madre se movía con la agilidad y la seguridad propias de las parturientas ya experimentadas, pues no era yo el primero ni sería el último al que ella, Karina, una mujer guapa donde las haya, daría la vida. Colocó la mesa como todos los días: tazones limpios para todos, la jarra de leche recién ordeñada en el centro de la destartalada mesa y dos naranjas del árbol frutero que se beneficiarían padre y Jaacov, el mayor de mis hermanos, por ser ellos los que traían las perras a aquel cuchitril que todos se empeñaban en llamar casa. Anne no tardaría en volver, trayendo consigo los bollos con sabor a madera que osaban venderle en la tahona de la plaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Anne no llegó a tiempo para ver el principio de lo que sería el final de la apaciguada existencia de la familia: mi nacimiento. Todo empezó cuando decidí, sin previo aviso, empujar, pues ¿acaso no tenía yo el mismo derecho a desayunar junto al resto? Madre no tardó en encharcar el suelo y, sufriendo como estaba, no pudo más que dejar de estirazar las mantas del suelo sobre las que todos dormían por las noches para tumbarse en ellas. Y así fue como, sin más ayuda que las temblorosas manos de nuestra vieja vecina, la única que quiso responder a las llamadas de alguno de mis hermanos, asomé la cabeza primero y el resto después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldita la hora. Los ojos como platos y las bocas en gesto de asco de todos los allí presentes no fueron nada comparado con lo que el porvenir me depararía. Pues, aunque como ya he dicho no fui el primero ni el último en nacer de aquellos padres que poco me quisieron, sí me llevé la exclusiva por presentarme como lo hice. Todos pudieron ver ese tono de piel blanquecino, antinatural, con un ligero matiz grisáceo, que me acompañaría para siempre. También los labios, que, aunque pequeños, estaban totalmente tintados de roca. Y qué decir del pelo albino de reflejos azules que quiso el diablo que luciera. Pero lo que más espantó fueron los ojos que no tardé en abrir: dos enormes esferas de color marino metálico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue aquel aspecto el que determinó mi vida. Al no cambiar en el tiempo que se considera razonable (supongo que no más de dos o tres días), mis padres, hermanos y hermanas me trataron como a un discapacitado inútil del que se avergonzaban, escondiéndome en las entrañas de las cuatro paredes donde vivíamos. Sólo cuando la conciencia de madre quedó suficientemente satisfecha, a altas horas de una noche de invierno a mis catorce años, me pusieron en la mano cinco tristes monedas y, echándome sobre los hombros el jersey más viejo del que disponían, me colocaron en la calle, de espaldas a la puerta. Aquella fue la primera vez que vi, con mis ojos de azul metálico, el cielo estrellado sin que los marcos del ventanuco me limitaran. Me sentí feliz, aunque ese sentimiento no duró mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino se alargaba frente a mí cual serpiente de arena. Por un momento mi mente quedó en blanco, ¿qué debía hacer? ¿Dónde ir? Lo único que tenía claro era que, primero, no quería encerrarme en ningún sitio. Y segundo, era mejor evitar a la gente, no fuera que con mi presencia se armara una buena. Además, tal complejo me habían creado que tampoco me apetecía prestarme a bufón de nadie. Así mis pensamientos, me salí del camino y, mirando alternativamente al suelo –para no tropezarme- y al cielo –donde tenía fijada mi ilusión-, me dispuse a buscar refugio bajo algún árbol cerca del río, del que tanto había escuchado hablar a mis parientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío y la desesperanza nublaron la alegría que sentí en un principio. No sé cómo,   pero me adentré en el bosque, donde anduve durante horas sin rumbo, y, sobre todo, sin la luz de las estrellas que tanto ansiaba y que ahora eran eclipsadas por las frondosas copas de los robles. Para cuando tropecé, no sin sorpresa, con el ya olvidado río, un sudor frío se adhería a mi piel, piernas y brazos presentaban serios arañazos, y mi alma de niño se regodeaba en el pesimismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerqué al agua y me miré en el espejo que tan cruelmente me ofrecía. Me vi cuán blanco era en la oscuridad, sólo acompañado por el reflejo de la ahora sí visible luna. Lloré. Lloré como nunca lo había hecho, en un intento de despojarme de todo el mal que me albergaba. Y tan profundo recuerdo el llanto y la frustración, que tengo olvidado el momento en que me separé de la orilla, arrimé a un árbol cercano y me sumí en un profundo, y sorprendentemente placentero, sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa llorera no tuvo sucesoras. Al despertarme a la mañana siguiente, con la cara aún reseca por las lágrimas, y sentir el aire fresco que me envolvía trayéndome olor a verde, me dije que esa sensación de libertad bien podía cambiarla por mi desazón. ¿Qué sentido tenía afligirse por un mal pasado y un semblante sin solución teniendo como tenía el mundo entero a mi disposición? Ese día me prometí no dejarme vencer y aceptarme tal cuál era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien es cierto que durante los años que siguieron cumplí con la primera parte de la promesa, mas no con la segunda. Trabajando duro y pasando hambre durante bastante tiempo conseguí hacerme con el material suficiente para construirme una casita allí donde mis pasos me llevaron aquella lejana noche. Era modesta, pero a mí me parecía hermosa y digna para alguien como yo. Además, al estar retirada del poblado, pocas eran las veces en que me topaba con alguien, quienes al verme, pensando, digo yo, que padecía algún tipo de enfermedad, huían despavoridos, no fuera que fuese contagiosa. Sólo Rinette me trató como si fuera cualquier otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaba ya la hora del almuerzo de un día primaveral y me encontraba yo encaramado en lo alto de un manzano cogiendo sus frutos cuando una voz femenina algo grave se dirigió a mí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–    Oye, perdona, ¿te importaría lanzarme un par? Llevo buena parte de la mañana recorriendo estos bosques y desde ayer que no pruebo bocado. ¡Tengo un hambre atroz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé la vista y vi una figura a contraluz. Creyendo que no me había visto bien, descendí del árbol de un salto, dejé la cesta que llevaba la recolecta a un lado y, situándome frente a ella, me limité a bajarme la capucha que me había acostumbrado a llevar para que se fijara mejor en mi. En lugar de dar la vuelta y salir corriendo como esperaba, se quedó donde estaba clavando sus ojos en los míos con una expresión más de sorpresa que de asco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aproveché esos instantes para admirarla yo a su vez: tenía un cuerpo menudo y fuerte, como así demostraba la apariencia de su musculatura. Sus rizos castaños enmarcaban un rostro joven y delicado, de tez tostada. Al contrario que la mía, la piel de sus brazos y piernas quedaba al descubierto, mostrando numerosas cicatrices. Cuando quise fijarme en los que sus manos asían, sus palabras me interrumpieron.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-6659171773436919311?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/6659171773436919311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=6659171773436919311' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/6659171773436919311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/6659171773436919311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/11/escritos-propios-2-escenas-resumenes-y.html' title='Escritos propios: 2. Escenas, resúmenes y pivotes'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-2509305286619342113</id><published>2009-10-23T12:34:00.000-07:00</published><updated>2009-10-23T12:36:43.038-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos propios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sentimientos'/><title type='text'>Escritos propios: 1. Hastío</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No quise decirle a nadie que salía. Simplemente abrí la puerta y, sin hacer ruido, me fui, no sin antes escuchar las risas de los invitados, provocadas, por supuesto, por las siempre graciosas palabras de mi mujer. Ya les llegaría a ellos el momento de descubrir que, en el fondo, aquel cachondeo no era más que la tapadera de unas vidas aburridas y sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera, el frío y el agua me sobrecogieron, como si de una bofetada sin razón se tratara. Pero me sobrepuse enseguida. Al fin y al cabo, no podía ser peor que estar sentado en el salón de casa, rodeado de charlas pegajosas y bebiendo café demasiado caliente. Ni siquiera entré para coger uno de esos paraguas tan feos que decoraban el perchero roto del recibidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paseé sin rumbo por el barrio. Uno, dos, tres… doce cruces. ¿O quizá fueron más? Cruzaba y cruzaba todos ellos que, dado el torrencial que caía, no me parecían sino ríos sin más misión que la de arrastrar las miserias de las calles. Pensé en la inutilidad de ello, pues a la miseria no se la puede despachar así como así. Ya podía llover cuánto quisieran esas nubes grises casi negras.  Así, anduve y pensé durante horas, fijándome en todo y en nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que no llegué de nuevo a mi portal, por pura casualidad, no me di cuenta de cuán molesto era el ruido atronador que me envolvía y arañaba mis oídos. Mas eso no era nada comparado con el cúmulo de todo lo demás. Mi cara húmeda, qué digo, mojada; el vibrado del móvil en mi bolsillo, indicando una llamada tras otra; la sonrisa de la gente al cruzarse conmigo, o su indiferencia, que para el caso era lo mismo; los semáforos que cambiaban de color para impedirme continuar; las parejas de novios abrazados bajo un solo paraguas, bien juntos; esa niebla que menguaba mi existencia; los críos que saltaban en los charcos y que, sin excepción, eran amonestados por sus padres… ¿qué sentido tenia todo eso? ¿Por qué no se paraba el mundo y me dejaba tranquilo? ¿Con qué propósito me hacía Dios sufrir de esa manera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente me sentí agotado y no fui capaz más que de sentarme en las escaleras, sucias de barro. Al hacerlo, sentí el contacto de los pantalones helados en mi piel y me estremecí. Empecé a tiritar. Me saqué las zapatillas Levis, que eran de todo menos cómodas, y, sin darme cuenta, encogí los pies hasta el punto de hacerme daño. Cansado como estaba, me costó horrores arrimarme a la pared más lejana, pero lo hice y, apoyando la cabeza hacia atrás, apagué el teléfono que seguía con su baile silencioso y cerré los ojos deseando, una vez más, que al abrirlos todo fuese diferente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-2509305286619342113?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/2509305286619342113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=2509305286619342113' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/2509305286619342113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/2509305286619342113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/10/escritos-propios-1-hastio.html' title='Escritos propios: 1. Hastío'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-4607768916967198063</id><published>2009-10-21T13:04:00.000-07:00</published><updated>2009-10-23T06:26:09.860-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ismael Cruceta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrativa española'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novelas'/><title type='text'>"Luz de libertad", de Ismael Cruceta</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/St9pk7AOkuI/AAAAAAAAAHI/LHGMh-sPYAw/s1600-h/luz-de-libertad.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 152px; height: 216px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/St9pk7AOkuI/AAAAAAAAAHI/LHGMh-sPYAw/s320/luz-de-libertad.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395146961647997666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Un autor novel, una historia. No hay más. La primera novela de Ismael Cruceta consta de unas doscientas páginas monotemáticas: la triste pero exitosa vida del actor Julio Silva, que va ligada al amor de su vida, Inés, y a su mejor amigo Ramón; personajes que, aunque importantes, están poco definidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la vida de Julio Silva todo son éxitos, todo son metas conseguidas sin grandes dificultades de por medio, nada. En el amor, en su carrera profesional como actor reconocido mundialmente, en todo lo que se propone. Incluso él mismo nos dice ser guapo y atractivo, con varias pimpinelas babeando por él. Tanto es así, su vida resulta tan fácil de seguir, que para el lector resulta poco creíble. Demasiado bonito para ser cierto. Y para que una novela sea buena debe ser creíble, incluso aquellas que pertenecen al mundo fantástico y que describen elfos y monstruos habladores en sus páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin embargo, el protagonista no deja de quejarse, constantemente. Desde el mismo instante en que su novia perfecta lo deja después de un lustro estando juntos (y esto es, digamos, el único fracaso del chico) se confiesa muerto pese a estar vivo. Todo porque dice no poder superar su ruptura con la chica, Irene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, exagera. Y es que, una vez se decide a ir en su búsqueda, pasados muchos años y con varios triunfos a sus espaldas conseguidos durante su no-vida, las quejas no desaparecen. Reconstruida de nuevo su relación con Irene, sin por supuesto ninguna dificultad que no pueda solventarse con dinero, la agonía de Julio Silva persiste, como si el protagonista se negase a ser feliz a pesar de su vida perfecta. Con Irene o sin Irene, con el cine o sin él, sus dos amores, sus dos pilares; incluso con ambas cosas dudo que se sintiera finalmente vivo, según él siempre le faltaría algo, alguien, para poder sentirse vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia da un giro importante en la tercera parte, un cambio a mejor –para el lector- en la que la actitud de Julio se torna sorprendentemente positiva a pesar de encontrarse en la peor situación posible. Es aquí donde finalmente se puede reconocer a un personaje humano, donde uno puede compartir sus sentimientos, poniéndose en su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si bien está escrita y consta con una humanidad más que adecuada, esta última parte del libro contrasta fuertemente con el resto por su incoherencia: el famoso actor se deja derrotar. Abandona finalmente sus dos amores sin los que confiesa no poder vivir por ser fiel a unos ideales que, curiosamente, no ha mencionado en toda su biografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a todo, aunque esta crítica pueda sonar bastante negativa, pongo mi fe en este joven escritor, porque no negaré que la novela está bien escrita, que se nota que su autor le ha puesto ganas, que le ha querido dar un toque profundo, dotarla de unos sentimientos humanos que, al final, conscientemente o no, es lo que buscamos todos al leer. Pongo mi fe en él, digo, porque soy de las que piensa que nadie nace aprendido, que escribir es difícil y más aún contar y expresar las ideas de uno mismo, lo que uno quiere mostrar. Así que dejo claro que es la historia la que no me ha convencido, no su autor. Esperaré una segunda obra para hablar mejor de ella –y de él-, porque seguro, sin duda, notaré su evolución.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-4607768916967198063?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/4607768916967198063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=4607768916967198063' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/4607768916967198063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/4607768916967198063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/10/luz-de-libertad-de-ismael-cruceta.html' title='&quot;Luz de libertad&quot;, de Ismael Cruceta'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/St9pk7AOkuI/AAAAAAAAAHI/LHGMh-sPYAw/s72-c/luz-de-libertad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-1672071016553412780</id><published>2009-09-27T05:11:00.000-07:00</published><updated>2009-09-27T07:44:10.921-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciencia Ficción'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Félix J. Palma'/><title type='text'>"El mapa del tiempo", de Félix J. Palma</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/Sr9XSZrNKEI/AAAAAAAAAHA/8nFW5-w1Qq0/s1600-h/image_book.php.jpeg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 93px; height: 136px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/Sr9XSZrNKEI/AAAAAAAAAHA/8nFW5-w1Qq0/s400/image_book.php.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386119652999768130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No podía ser de otra manera. Dada mi afición a la lectura no podían faltar en este espacio personal las críticas personales –y siempre personales- que me voy formando de los libros a medida que los leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión le ha tocado, por pura cuestión de calendario, a la magistral obra “&lt;a style="font-style: italic;" href="http://www.anobii.com/books/El_mapa_del_tiempo/9788498771596/01e9f1413a9394655b/" title="More about El mapa del tiempo"&gt;El mapa del tiempo&lt;/a&gt;” de Félix J. Palma que adquirí de forma casual el pasado 23 de abril, el Día Internacional del Libro (en Cataluña más comúnmente llamado el día de Sant Jordi), en una de las casetas de la FNAC. Me alegro de haberla comprado ese día, ya no sólo por la gratificante lectura que me satisfaría, sino porque, aprovechando que el autor estaba allí, me acerqué a él y le pedí que me la dedicase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambientada en el victoriano Londres del siglo XIX, Palma nos deleita con una historia trenzada con multitud de tantas otras que acaban deslumbrando al lector con un desenlace suspicaz, ingenioso y sobre todo inesperado, sin dejar ningún cabo suelto. Todo un acierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela está dividida en tres partes: la historia de Andrew Harrington, hijo de un famoso acaudalado, la de Claire Haggerty, quién se enamorará del atractivo héroe del futuro, y la del propio H.G. Wells, hilo conductor de cada una de las divisiones. Pero no sólo él es común en las tres historias sino que también lo es la temática de los viajes temporales, sean al pasado, al futuro o a ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El relato empieza en el 1888, año en que el misterioso Jack el Destripador efectuó sus crímenes en el por aquél entonces empobrecido barrio de Whitechapel, donde vivía Marie Kelly, una de las prostitutas víctimas con la que mantuvo una relación amorosa el protagonista de la primera historia, Andrew. A partir de la muerte de ésta y de la inauguración de la empresa de viajes temporales de Gilliam Murray (quién nos convencerá del descubrimiento de la puerta dimensional, pilar de su negocio), el joven Andrew, con la ayuda de su primo Charles Winslow, Wells y la del propio Gilliam, viajará al pasado para matar al Destripador antes de que su amada caiga en sus manos, evitándole así la muerte y permitiéndole un futuro a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En unos de los viajes al año 2000 que Gilliam Murray ofrece a sus clientes irá Claire Haggerty, una joven insatisfecha con su época que pretenderá quedarse en el futuro, dónde conocerá al bravo capitán Dereck Shackleton, héroe por derrotar a los autómatas invasores que pretendían –o pretenderán- hacerse con el poder del mundo. De nuevo será el famoso escritor H.G. Wells quién, mediante su escritura, ayudará a ambos enamorados para que su relación sobreviva pese a las décadas que los separan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que no sabrá Wells y le pillará por sorpresa es que será él mismo protagonista principal de la tercera historia narrada en la novela. Él, que lleva una vida sencilla y monótona sin mayores sobresaltos, al que lo más interesante que le ha pasado en la vida, además de publicar con éxito “La máquina del tiempo”, es que Andrew Harrington y Dereck Shackleton le hayan pedido ayuda. Esta última historia será la que, con un inesperado final, dotará de sentido cada uno de los detalles e historias secundarias del libro, al principio innecesarias e incluso aburridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de una obra en la que Félix J. Palma demuestra su dominio de la escritura, de las palabras, del juego casi invisible al que hace partícipe al lector, con quien tiene un contacto continuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta es una historia que, llamada a etiquetarse con muchos géneros literarios -se puede tachar de novela histórica, romántica, policíaca, de ciencia ficción…-, rebosa originalidad y maestría. Una historia en la que personajes y hechos reales se mezclan con los ficticios sin dar cuenta de ello a nadie. Una obra donde todo lo que parece –incluso lo que yo he contado de ella- no es. Una narración que no deja indiferente. Un libro muy recomendable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="text-align: justify;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Referencia completa&lt;/span&gt;: Palma, Félix J. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El mapa del tiempo&lt;/span&gt;. Sevilla: Algaida, 2008. 622 p. XL Premio de Novela Ateneo de Sevilla. 978-84-9877-159-6.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;ul style="text-align: justify;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Valoración&lt;/span&gt;: 8/10&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;ul style="text-align: justify;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Web del autor&lt;/span&gt;: http://www.felixjpalma.es/&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-1672071016553412780?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/1672071016553412780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=1672071016553412780' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1672071016553412780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1672071016553412780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/09/no-podia-ser-de-otra-manera.html' title='&quot;El mapa del tiempo&quot;, de Félix J. Palma'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/Sr9XSZrNKEI/AAAAAAAAAHA/8nFW5-w1Qq0/s72-c/image_book.php.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-1604720524987004981</id><published>2009-09-19T12:58:00.000-07:00</published><updated>2009-09-27T05:38:13.056-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Decisiones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sentimientos'/><title type='text'>Vida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es curioso saber que la vida, tal y como cada uno la siente, no es más que un conjunto de sentimientos engendrados por ella misma y los que nos rodean que provocan la toma de unas u otras decisiones que, por su parte, van encadenadas a otra serie de sentimientos que vuelven a asumir el papel de la primera tanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos concede la existencia sin preguntarnos si la queríamos, nacemos, crecemos, aprendemos, sentimos, decidimos… vivimos. No hay más, pero, sin embargo, eso no es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No creo que sea acertado describir la vida, así, en singular, con unas pocas palabras genéricas, porque cada una de ellas es infinitamente diferente a sus compañeras. La mención de la selección de un camino u otro, los pensamientos que conllevan y la influencia de todo lo demás no tiene sentido si no se especifica. Y es que, ¿qué clase de definición sería una en la que su idea descrita no pudiera identificarse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, la vida es un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no mastiques con la boca abierta&lt;/span&gt; y el que asientas con una mueca de resignación, o no; es el regalo de un peluche y el que lo abraces todas las noches junto a ti, o no; un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;qué bien te sienta esa camisa&lt;/span&gt; y el que la vistas cada dos días, o no; un diez en Educación Física y el que te apuntes a hacer deporte, o no; un día de lluvia y el que te quedes en casa viendo una película, o no; un enamoramiento y el que te sea correspondido, o no; un libro y el que disfrutes con su lectura, o no; un fallecimiento y el que no superes la tristeza, o no; un, un…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida soy yo, eres tú, es él, es ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-1604720524987004981?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/1604720524987004981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=1604720524987004981' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1604720524987004981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1604720524987004981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/09/vida.html' title='Vida'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4606535746478278159.post-1158937624312073919</id><published>2009-09-13T08:15:00.000-07:00</published><updated>2009-09-27T05:38:29.503-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>Un blog, un experimento</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de años siguiendo bitácoras y leyendo las crónicas de personas que, en mi opinión, son como poco interesantes, he decidido finalmente dedicar horas a este blog que creé meses atrás y abandoné segundos más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi objetivo no es otro que el de poner a prueba mi capacidad de expresión, el de escribir por escribir, por lo que, pese a que sí me gustaría, no aspiro a que nadie me lea, mucho menos de manera continua. De hecho, voy a tomarme este rinconcito del Gran “Internet” como un pequeño experimento personal que me permitirá conocerme un poco mejor gracias a mi constancia, formas de expresión y, por supuesto, temas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, ¿qué puedo escribir yo en un blog? No me considero de esas personas que van contando sus cosas al primero que pasa. Más bien al contrario: me presto a escuchar a los demás, y disfruto con ello, pero no acostumbro a compartir en exceso mi “yo”, independientemente de quien ejerza de receptor, y eso es algo que se vuelve un tanto contradictorio en un espacio como éste, donde se acostumbran a expresar las experiencias personales de cada uno, pensamientos, sentimientos, deseos, miedos. Las cosas así, me temo que no puedo asegurar sobre qué escribiré. Tiempo al tiempo y bienvenida sea la incertidumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ea, inaugurado queda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4606535746478278159-1158937624312073919?l=nolofinue.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nolofinue.blogspot.com/feeds/1158937624312073919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4606535746478278159&amp;postID=1158937624312073919' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1158937624312073919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4606535746478278159/posts/default/1158937624312073919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nolofinue.blogspot.com/2009/09/despues-de-anos-siguiendo-bitacoras-y.html' title='Un blog, un experimento'/><author><name>Nolofinue</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03952735155155025718</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://3.bp.blogspot.com/_zFSBjrCRQEs/SqLDbUvtdGI/AAAAAAAAAF0/FITDhyyMAYA/S220/perfil+22.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
